Voces y visiones (Primera Parte)

Os presentamos la traducción al castellano del primero de dos libelos publicados por Voice Collective sobre alucinaciones en niños y jóvenes. Se trata de textos destinados a padres y madres, por lo que la información que se proporciona es muy básica y tiene un pretensión eminentemente práctica. Apenas conocemos referencias en castellano sobre el tema, de manera que nos ha parecido una buena oportunidad para abordarlo. Es cierto que este tipo de casos no abundan (la aparición de las primeras alucinaciones auditivas nocivas suele situarse en edades más avanzadas), pero ello no es excusa para dejarlos de lado.

Lamentamos tener que hacer la puntualización de que en el Estado español no existe ningún colectivo parecido, por lo que los lectores afectados no tendrán un referencia semejante a la que se ofrece en Inglaterra (por eso las llamadas de aliento que se pueden leer en el texto apelando a que padres y madres no están solos o animándoles directamente a comunicarse con los servicios de salud mental no tienen el mismo sentido en la traducción a nuestro idioma).

Voces y visiones

Una introducción clara para padres, cuidadores y familiares de personas jóvenes que escuchan voces o tienen visiones.

Introducción

Tratar con un niño que escucha voces significa adentrarse en un proceso en el que las voces puedan ser aceptadas y el niño se sienta apoyado en base a esa aceptación. Es un “indagar juntos”.

Dr. Sandra Escher, Children Hearing Voices

¿Tu hijo escucha voces o tiene alguna otra experiencia inusual? ¡No te asustes! No estas solo, y tu hijo tampoco.

Muchos de los padres con los que trabajamos nos cuentan que se sienten abrumados. Es comprensible, suelen buscar respuestas en Internet y a veces la información que encuentran es confusa y desconcertante.

¿Sabías que alrededor del 8% de los niños y jóvenes escuchan voces que otros no escuchan? Muchos más (cerca del 75%) han tenido alguna experiencia pasajera de este tipo en su infancia. La mayoría no están preocupados por estas experiencias, y no necesitan apoyo extra de los servicios de salud mental.

Y aunque las voces y las visiones supongan un problema, hay esperanza. La investigación muestra que 3 de cada 5 jóvenes dejarán de escuchar voces en tres años. Incluso aquellos que continúan escuchando voces pueden aprender a afrontarlas y tener una vida plena y feliz.

La intención de este folleto es proporcionarte información razonable y honesta sobre las voces y visiones con el objetivo ayudarte a comprender mejor lo que tu hijo está experimentando.

Este folleto es el primero de una serie de cuatro; las cuestiones que se abordan son aquellas que los padres/cuidadores han señalado como importantes para ellos.

LA EXPERIENCIA

Mantente siempre disponible para tu hijo, a pesar de lo dura que llegue a ser la situación. Tú eres la persona de quien más depende y en quien más confía. Sigue tu instinto y recuerda que nadie conoce a tu hijo mejor que tú.

Anne, madre de un niño atendido en Voice Collective

¿Qué son las voces y las visiones?

Cuando hablamos de voces y visiones, nos referimos a cualquier experiencia que tenga un joven basada en escuchar, ver o sentir algo que las personas de su alrededor no perciben. Este tipo de experiencias pueden incluir los cinco sentidos: el oído, la vista, el olfato, el gusto y el tacto.

Para algunas personas, estas experiencias pueden resultar reconfortantes. Por ejemplo, para un joven que acaba de mudarse y se siente solo en el colegio, puede ser valiosa una voz que aparece cuando está triste. Para otros, puede ser confuso o aterrador y generar dificultades.

¿Cómo es tener esa experiencia?

Cada uno de nosotros es un ser único. La manera de experimentar y reaccionar ante las voces y visiones es propia de cada individuo. Lo que sigue es un resumen del tipo de experiencias que la gente joven suele contarnos.

Si quieres saber más sobre las experiencias de tu hijo, puedes preguntarle si le gustaría hablar de ello. Algunos jóvenes se sienten incómodos o avergonzados al hablar de las voces y visiones, pero muchos están encantados de abrirse una vez que saben que quieres escucharles.

Escuchar voces

Escucho a una niña pequeña que está asustada. A veces llora, y me da pena por ella. También oigo la voz de un hombre que me dice que no soy buena. Esta voz se vuelve peor cuando estoy en apuros en el colegio.

Algunas personas escuchan voces que hablan cuando no hay nadie alrededor. Pueden ser las voces de personas que conocen o completos desconocidos. Pueden escuchar muchas voces o solo una. La voces pueden gritar, susurrar, escucharse claramente o de forma amortiguada. Pueden decir frases o palabras sueltas. Pueden ser voces masculinas, femeninas, de ancianos o de jóvenes. A veces tienen nombre, pero no siempre. Las personas pueden escuchar también otro tipo de sonidos, como golpes, llantos o música.

Algunas voces pueden ser positivas y proporcionar aliento y apoyo. Otras pueden decir cosas que distraen o confunden, quizás repitiendo lo que uno piensa o repitiendo frases raras. Algunas voces pueden ser aterradoras, y criticar, asustar o imponerse. Otras son divertidas, y dicen cosas que hacen reír.

Tener visiones

A veces veo que la cara de la gente cambia. Tan pronto parecen caras normales como se convierten en estatuas de piedra. Eso me vuelve loco.

Algunas personas ven cosas que otras no ven. Esas visones pueden ser muy claras y realistas, pero también pueden incluir siluetas borrosas, sombras y rayos de luz. A veces es como si las personas o los objetos de alrededor cambiasen de forma. Como las voces, estas visiones pueden ser alentadoras, divertidas, aterradoras o distractoras.

Olfato

Una vez, cuando estaba yendo a casa en metro, empecé a oler algo horrible. Pensé que nos estaban gaseando.

Algunas personas perciben el olor de cosas que les recuerdan a su pasado. Esto puede resultar agradable, como el olor de una comida favorita o el perfume de mamá. A veces, cuando un niño ha atravesado una experiencia difícil o traumática, puede oler cosas relacionadas con esa experiencia. Por ejemplo, un chico cuya casa se haya quemado en un incendio puede percibir olor a humo cuando se ponga nervioso. Esto puede darle mucho miedo, especialmente si el niño no se da cuenta de que esa experiencia sensorial pertenece al pasado.

En ocasiones el olor no está relacionado con ningún recuerdo en particular, pero aún así puede generar ansiedad. Por ejemplo, algunos jóvenes huelen gas, fuego o alimentos podridos. Estos olores pueden sentirse como muy reales y hacerles temer por su seguridad.

Gusto

Hay veces que mis papilas gustativas se vuelven raras. Intento comer cosas, pero todo me sabe a podrido.

Puede ser difícil saber si estás sintiendo un sabor que los demás no sienten (a menos que pruebes algo y se lo des también a probar a otra persona). Esto hace que sea particularmente difícil ocuparse de las experiencias relacionadas con el gusto.

Algunos jóvenes notan sabores amargos en su comida o su bebida y, lógicamente, empiezan a preocuparse y a pensar que hay algo no va bien. Otros pueden sentir sabores cuando no están ni comiendo ni bebiendo. Puede tratarse de un sabor agradable (como chocolate o su comida favorita) o algo que no les guste (quizá sabores amargos o metálicos).

Tacto

Me preocupa que haya algo detrás de mi cuello. Cuanto más pienso en ello, más lo noto.

Algunas personas sienten cosas en la piel cuando no parece haber nada que lo provoque. Puede ser la sensación de que algo trepa por la piel, haciéndoles cosquillas o presionando. Otras veces, la gente siente cosas por debajo de la piel, y se quedan muy preocupados por lo que pueda estar sucediendo en su cuerpo.

Evidentemente, estas experiencias pueden resultar muy confusas y dar mucho miedo. Pero no todo es así de simple, ya que para otras personas estas experiencias pueden ser tranquilizadoras. Por ejemplo, alguien que esté triste y se sienta solo puede sentirse reconfortado al notar una mano que se posa amablemente en su hombro. Y puede interpretarlo como una señal de que hay alguien ahí que le respalda.

O alguna combinación de lo anterior

Mientras que algunos jóvenes sólo tienen experiencias como las descritas en uno solo de los sentidos, muchos otros experimentan una combinación de varios. Por ejemplo, pueden tanto escuchar como ver a alguien hablando con ellos. Pueden sentir un gusto extraño en su boca justo antes de tener una visión. O pueden tanto ver como notar algo en la piel.

Lo de arriba es sólo una muestra del rango de experiencias que la gente joven puede tener. Si no estás seguro de lo que tu hijo está experimentando, lo mejor es preguntarle si se sentiría bien hablando del tema contigo. Muéstrale que estás interesado en lo que tiene que decir, y estate tranquilo aunque sus experiencias te parezcan muy inusuales. Recuerda que muchos jóvenes tienen experiencias como esas. Tu hijo no está solo.

¿Cómo puede afectar esto a la gente joven?

Cada persona es única, así que las voces y visiones afectan a cada uno de manera diferente.

La manera negativa

Para algunos, escuchar voces o tener visiones puede ser una experiencia abrumadora que da mucho miedo. Si las voces o visiones son una distracción, o si el joven las sobrelleva replegándose sobre sí mismo, pueden surgir problemas en el colegio por no prestar atención. También pueden darse el caso de que estos jóvenes se frustren con facilidad, o que discutan o agredan cuando ya no pueden más.

Otros reaccionan a las voces retirándose y pasando gran parte del tiempo en soledad. Algunos desarrollan maneras de afrontar el estrés que pueden parecer extravagantes o extrañas a los demás (como, por ejemplo, contar, comprobar y completar rituales).

Las personas pueden desarrollar creencias inusuales si están confusas con las cosas que piensan, sienten y experimentan. Pese a que estas creencias pueden serles de ayuda, puesto que aportan una narrativa o historia que explica la situación, también pueden desembocar en mayor sufrimiento. Creencias que dejen al chico indefenso (por ejemplo, conspiraciones del gobierno) pueden provocar mucho miedo y paranoia.

Las voces negativas pueden hacer mella en la autoestima y la seguridad en uno mismo. Los intentos de manejar los sentimientos de desesperanza e indefensión pueden incluir autolesiones, desórdenes alimentarios y abuso de sustancias. Algunos jóvenes escuchan voces espantosas que amenazan a la gente que quieren, o les dicen que se hagan daño a sí mismos. La mayoría de los jóvenes que conocemos en Voice Collective nos cuentan que se sienten raros, monstruosos o inadecuados. En nuestra sociedad, escuchar voces está tan asociado con tantos estereotipos negativos que lanzan los medios de comunicación, que muchos se sienten incapaces de contar a sus amigos íntimos o a sus familias lo que les está pasando. Otros ya han sufrido acoso escolar por ser diferentes o sufrir problemas de salud mental.

La manera positiva

Para algunas personas, escuchar voces o tener visiones puede ser una experiencia positiva o útil. Imagina que estás solo en tu habitación por la noche, preocupado por un examen del colegio, y una voz familiar te dice que todo va a ir bien, o te hace reír. Algunos jóvenes escuchan voces que les aconsejan o les hacen compañía cuando se sienten solos.

Las voces pueden ser creativas, proporcionando ideas para escribir poesía o realizar trabajos artísticos. Algunos escritores, por ejemplo, cuentan que los personajes de sus historias les hablan y les dicen qué tienen que escribir. Una habilidad como esa puede ser una herramienta estupenda.

Incluso las voces negativas pueden tener efectos positivos. Un joven que pueda resistirse a su control o permanecer firme ante las voces desagradables es alguien que puede emplear esas habilidades para hacerse valer frente al acoso escolar. Mientras las voces críticas pueden hundir la autoestima de un niño, aprender a manejarse con ellas puede ayudar a que el niño se vuelva más seguro de sí mismo y de su capacidad de resistencia.

Más allá de considerar las voces malvadas como una experiencia puramente negativa, es útil recordar que están ahí por alguna razón. Las voces difíciles suelen estar asociadas a aspectos con los que el joven está debatiéndose e intentando afrontar. El impacto positivo de las voces negativas puede ser, con la ayuda adecuada, que el joven y sus cuidadores se hagan cargo de ese problema original.

La zona intermedia

Para muchos jóvenes, las voces no son ni positivas ni negativas, sino que se sitúan en algún lugar intermedio.

Los jóvenes pueden, y de hecho lo consiguen, encontrar maneras de afrontar cualquier tipo de efecto difícil o negativo derivado de sus voces o visiones. Hemos visto a personas jóvenes que, con el apoyo adecuado, han crecido y han tomado el control de sus propias experiencias, y han continuado con sus vidas. Esos miembros del proyecto Voice Collective, que tienen sus propias experiencias de escuchar voces, son una prueba de que lo negativo puede convertirse en positivo.

DAR SENTIDO A LAS VOCES Y VISIONES

Conoces a tu hijo mejor que nadie. Nunca dudes de tu criterio, ni temas pedir consejo, apoyo y ayuda.

Anne, madre de un niño atendido por Voice Collective

¿POR QUÉ SUCEDE?

Puede parecer frustrante, pero no hay una respuesta única a por qué los niños y jóvenes escuchan voces o tienen visiones. Existen multitud de ideas diferentes sobre el tema, así que lo importante es encontrar una explicación que tenga sentido para ti y para tu hijo.

Algunas explicaciones posibles

Trauma/acontecimientos difíciles de la vida: esto puede incluir haber sufrido acoso escolar, cambios de colegio, problemas en casa (divorcio o discusiones), abuso, duelo, enfermedad física, haber sido la víctima o el testigo de un delito; cualquier cosa que haga que un niño se sienta angustiado o indefenso. Estos acontecimientos pueden dejar al niño con pensamientos y sentimientos muy fuertes que, de alguna manera, quedan asociados a la voz o a la visión.

Experiencias espirituales: Algunas personas escuchan la voz de Dios u otros seres. Para algunos, puede ser una experiencia de afirmación de la vida, pero para otros puede resultar espantoso. Las diferentes religiones y sistemas de creencias tienen sus propias maneras de dar respuesta a estas experiencias, pero conviene recordar que una voz que dice ser Dios o un demonio no tiene por qué estar diciendo necesariamente la verdad. Si tú o tu hijo creéis que se trata de una experiencia espiritual, puede resultar útil buscar la guía de un consejero espiritual reputado.

Diferencias individuales: Para algunas personas, escuchar voces o ver cosas es precisamente parte de quienes son. Es como tener los ojos verdes o ser zurdo. No obstante, cuando las personas jóvenes están sometidas a estrés, esas experiencias pueden cambiar y volverse difíciles de afrontar. Esa sería la señal de que se necesita un apoyo extra.

Sensibilidad especial o don: Muchas culturas creen en espíritus que pueden hablar con los seres humanos. Algunas personas creen tener un don que les permite hablar con fantasmas y espíritus. Sin embargo, puede ser complicado desarrollar este don y tu hijo puede necesitar apoyo para hacerlo.

Problemas emocionales: Para algunas personas sus voces y visiones se desencadenan en función de cómo se sienten. Por ejemplo, alguien que se siente muy nervioso puede escuchar voces que le digan que está en peligro. Un joven, quizá diagnosticado de depresión, que esté lidiando con su estado de ánimo bajo, puede escuchar voces que le digan que es una mala persona y que debe ser castigado. Alguien que esté sufriendo un trastorno de la alimentación puede escuchar una voz que le diga que no coma, o que se dé un atracón y vomite.

Problemas de salud física: Nuestro estado mental está relacionado con nuestro estado corporal. No dormir, estar aislado, tener fiebre, epilepsia, infecciones graves o lesiones en la cabeza puede causar voces y visiones en algunas personas. Ve al médico si piensas que puede haber una causa física detrás de las experiencias de tu hijo, él podrá aconsejarte.

Drogas legales e ilegales: Las sustancias que consumimos pueden afectar a nuestro estado mental. El cannabis ha sido asociado a la aparición de voces y visiones en algunas personas. Otras pueden sentir que sus experiencias tienen que ver con el abuso de anfetaminas o cocaína (psicosis inducida por drogas). Aunque estas experiencias pueden ser muy intensas, generalmente son de corta duración.

En algunos casos, las voces y visiones pueden aparecer como un efecto secundario poco común derivado de medicamentos que hayan sido prescritos o no por el médico. Esto incluye algunos medicamentos para el dolor, antibióticos, antidepresivos o medicación contra la malaria. Si quieres saber más, consulta a tu médico o farmacéutico.

¿Qué pasa con la psicosis y la esquizofrenia?

Psicosis es sólo una palabra. No tiene poder para cambiar el futuro o el pasado. Mira a tu hijo, no a la etiqueta.

Desmond, padre de un niño atendido en Voice Collective

Psicosis es simplemente un término general que se usa cuando la gente joven está sufriendo con voces, visiones o creencias inusuales, y parece no tener contacto con la realidad. Este término también se utiliza cuando las personas presentan un pensamiento embrollado o confuso que puede dificultar a la gente de alrededor entender lo que están diciendo.

Aunque es posible que este término suene alarmante, puede ser útil considerarlo una descripción del estado mental más que un indicador de futuros problemas. Estrés, trauma, abuso de drogas, experiencias espirituales abrumadoras y problemas de salud física pueden causar periodos de psicosis. Con apoyo, el joven puede tratar los aspectos subyacentes y recuperarse.

A algunos padres les preocupa que su hijo tenga esquizofrenia. Con la cobertura enormemente negativa que fomentan los medios de comunicación, este diagnóstico acarrea mucho miedo y estigma. Los médicos pueden utilizar este diagnóstico cuando alguien tiene dificultades a largo plazo con voces, visiones, creencias y pensamientos desorganizados (pero es raro que se emplee en niños y personas jóvenes en el Reino Unido). Cuando un niño tiene problemas graves, lo más frecuente es que los profesionales hablen de psicosis, ansiedad, depresión, trastorno por estrés postraumático o problemas emocionales.

Muchos jóvenes que escuchan voces no están diagnosticados de psicosis ni de cualquier otro problema de salud mental. No obstante, si han diagnosticado a tu hijo, intenta recordar que sólo se trata de etiquetas que no pueden predecir el futuro. En Voice Collective, nuestra coordinadora fue diagnosticada de esquizofrenia cuando era una adulta joven. Actualmente trabaja a tiempo completo, no ha vuelto a estar enferma y vive una vida que le encanta. No importa cuál sea el problema, la recuperación ES posible.

Una pregunta más útil

El rango de posibles causas puede resultar confuso. Algunos padres se bloquean intentando entender por qué le está pasando eso a su hijo. El problema es que nadie puede darte una respuesta definitiva a por qué tu hijo está escuchando voces (la causa principal). Diferentes personas, diferentes médicos y diferentes investigadores tienen diferentes ideas sobre el tema.

Dado que a muchas personas jóvenes no les supone un problema escuchar voces o tener visiones, una pregunta que puede ser de más ayuda es: ¿Por qué algunos jóvenes escuchan voces que les resultan difíciles de manejar?

Voces, visiones y emociones

Cualquiera que sea la causa principal, las voces difíciles o estresantes tienden a estar relacionadas con sentimientos de angustia (incluyendo miedo, culpa, ansiedad, indefensión, inseguridad y rabia). Esos sentimientos pueden derivarse de experiencias vitales que la persona no ha podido procesar.

Si tu hijo está luchando con voces y visiones, es útil pensar qué ha podido ocurrir, en su pasado o presente, que le haya podido angustiar. A veces es algo obvio, por ejemplo, puedes saber que tu hijo ha sido acosado en el colegio o ha perdido a alguien cercano. Puede haber sufrido alguna forma de abuso, o estar pasándolo mal con las tareas escolares. Otras veces, está menos claro y requiere investigar un poco. En ese caso, merece la pena considerar las voces como mensajeros. Las cosas que dicen, y los temas que tratan, generalmente apuntan a la dificultad misma.

Escher describe la escucha de voces como “principalmente una reacción a una situación o problema que el niño o joven no ha podido manejar. Es una señal”. De manera que, si tu hijo está sufriendo con las voces, es importante ayudarle a encontrar a alguien con quien hablar de lo que siente, para que pueda ocuparse de los problemas subyacentes.

Apoyando a tu hijo

Escucha a tu hijo y tómalo en serio, pero no olvides cuidar también de ti.

Jo, madre de un niño atendido en Voice Collective

Una vez que se han localizado los problemas que estaban por debajo de las voces difíciles, muchas personas jóvenes se encuentran con que las voces que escuchaban han desaparecido completamente o se han vuelto más útiles. Para otras personas las voces siguen siendo las mismas, pero ellos han ganado seguridad en sí mismos y se sienten capaces de afrontar experiencias que previamente les sobrepasaban.

Consejos

No te asustes: Lo más importante que puedes hacer es estar sereno. Aunque pueda parecer difícil, es vital que muestres a tu hijo que las voces que escucha no te asustan y que no te parecen algo loco.

Cree en él: Escuchar voces y tener visiones es una experiencia muy común en la infancia, de manera que si tu hijo te dice que está escuchando voces es que le está ocurriendo. Los jóvenes pueden ser muy sensibles a las reacciones de la gente cercana, por eso es importante que le demuestres claramente que le estás tomando en serio, incluso si lo que dice te parece insólito.

Espacio para hablar: Es muy difícil dar sentido a las experiencias si éstas no se cuentan. Por eso, si tu hijo quiere hablar de sus voces, visiones o sentimientos, anímale a hacerlo. Pregúntale si le gustaría contarte más sobre lo que le está pasando y muéstrale interés. Escucha de veras lo que está contando y hazle preguntas si eso le ayuda.

Si las creencias o experiencias de tu hijo suenan muy extrañas, intenta escucharlas sin juzgar. Recuerda que está intentando describir y darle sentido a experiencias que son bastante extrañas. Las creencias inusuales pueden ser comprensibles según sean las circunstancias. Intenta no quedarte atrapado en discusiones sobre la lógica o la realidad, y si no estás seguro de cómo responder, céntrate únicamente en cómo se está sintiendo.

Si a tu hijo le cuesta hablar, explora otras maneras de ayudarle a abrirse. Para algunos es más fácil hablar mientras están caminando o haciendo una actividad. Otros prefieren escribir o dibujar lo que están sintiendo, y luego enseñárselo a sus padres. No hay una sola forma de comunicarse que sea la correcta: encuentra la manera que funcione mejor para ti y para tu hijo.

Evita suposiciones: Si tu hijo está sufriendo y te dice que escucha voces es fácil concluir que las voces son el problema. Esto es comprensible, pero puede significar que el verdadero problema que le está afectando quede sin tratar (por ejemplo, acoso escolar). Intenta mantenerte abierto a todo lo que tu hijo quiera decirte, e investiga aquellas cosas cuyo significado no acabas de tener claro.

Mantén la esperanza: Luchar con las voces puede hacer que tu hijo se sienta aislado y diferente del resto. Le puede preocupar estar volviéndose loco, por eso saber que estas experiencias son relativamente comunes puede ayudar mucho (1 de cada 12 jóvenes escuchan voces), y que no siempre desembocan en problemas de salud mental. Incluso aquellos que están abrumados por las voces y experimentan psicosis pueden, y consiguen, recuperarse y vivir la vida que quieren vivir.

Estrategias de afrontamiento: Si tu hijo tiene dificultades, hay un montón de maneras sencillas de empezar a hacer frente a experiencias difíciles. En general, las estrategias que promueven sentimientos de seguridad y abordan las complicadas emociones que se encuentran en la base de esas experiencias son las más útiles. En tanto que padre/madre, tendrás ideas sobre cómo tu hijo afronta el estrés, y a su vez, tu hijo va a tener algunas buenas ideas también. Esas estrategias pueden ayudar con las voces y visiones.