El Café de las Voces (Hearing Voices Café)

Os dejamos la traducción al castellano de un curioso proyecto del que hemos tenido noticia recientemente. Esperemos que cada vez sean más las líneas de trabajo que se salgan de los senderos establecidos y construyan nuevas realidades.

Escucharse hablar a uno mismo es probablemente la definición más elemental de conciencia

“Café de las voces” podría ser el nombre de cualquier cafetería de moda. Pero también se llama “voces” al fenómeno de escuchar voces interiores. Jugando con esta ambigüedad, la artista española Dora García ha puesto en marcha un lugar de encuentro para gente que oye voces auspiciado por el Traumzeit Café de Hamburgo.

El punto de partida del trabajo de esta artista es su interés en el “movimiento de escuchadores de voces”, que tiene sus raíces en grupos relacionados con la anti-psiquiatría de los 70 y se concibe a sí mismo más como un movimiento por los derechos civiles que como una forma terapéutica de auto-ayuda. Las primeras actividades de este grupo tuvieron lugar en Holanda en 1987 con la misión de cuestionar modelo médico de enfermedad mental y, desde allí, se expandió rápidamente a otros países. El que, presumiblemente, es el grupo más activo del movimiento es la English Hearing Voices Network, creada en 1988. En 1997, las asociaciones nacionales se unieron bajo la denominación Intervoice, un grupo de “escuchadores de voces” y cualquier otra persona involucrada, que organizan anualmente el “Congreso Mundial de Escucha de Voces” en un país diferente cada vez.

La escucha de voces no es sólo un fenómeno bastante generalizado, sino también histórica y culturalmente significativo. De Sócrates a la Madre Teresa, de san Juan de la Cruz a la escritora americana de vanguardia Hannah Weiner, famosos filósofos, creyentes y poetas han considerado el escuchar voces como un talento raro y un don especial. Otros artistas han tenido experiencias menos positivas con este fenómeno, pero, aún así, influyó fuertemente en su trabajo: Sarah Kane, Robert Walser, Virginia Woolf o Philip K. Dick, por nombrar algunos ejemplos.

El proyecto Café de las voces de Dora García gira principalmente en torno al intercambio, investigación y desestigmatización. Se compone de diferentes ofertas que incluyen documentos que proporcionan una información detallada sobre el fenómeno, así como un periódico que se actualiza regularmente y material en audio. También hay un archivo de eventos históricos y actividades actuales relacionadas con psiquiatría, resistencia, y el movimiento de los Derechos Civiles, y también con las relaciones entre lenguaje, diversidad mental, capitalismo y arte.

Inmerso en la concurrida y activa base central que es el Tramzeit, el Café de las voces funciona como un lugar público de encuentro entre escuchadores de voces y sus amigos, gente interesada en el fenómeno y clientes accidentales. Diferenciar cuáles de los clientes escuchan voces y cuáles no, es absolutamente irrelevante para las personas que frecuentan el lugar.

Fuente: thehearingvoicescafe.doragarcia.org